Contaminación y residuos tóxicos


La contaminación y los residuos tóxicos son la otra cara de la moneda del desarrollo industrial concebido como panácea y sinónimo de progreso. Cuando nos encontramos con datos que afirman que España es el octavo estado emisor de gases contaminantes a los niveles bajos de la atmósfera (solamente de dióxido de azufre se emiten tres millones de toneladas), que a la mayoría de los acuíferos de la cuenca mediterránea le quedan por término medio solamente 20 años de utilización debido a la contaminación de nitratos, o que el 75% de las aguas residuales que llegan al Mediterráneo de las 140.000 fábricas y 120 millones de personas que se asientan en sus bordes no están depuradas, nos damos sólo parcialmente cuenta de la magnitud del problema. Un problema debido, entre otras razones, a que no estamos acostumbrados a pensar solidariamente con conciencia histórica y a que estamos hipnotizados por la instantaneidad del uso y disfrute de lo que nos rodea.


Nuestros obsequios al entorno

Estas son las sutancias contaminantes más importantes por su mayor volumen o por su mayor toxicidad.


Las 6 plagas del siglo XX

La contaminación continua, cotidiana, callada es mucho más grave que la que en ocasiones salpica las páginas de los diarios. Los accidentes de superpetroleros (Exxon Valdex, Mar Egeo...), de plantas industriales (planta de producción de biocidas de la multinacional Union Carbide en Bophal, India) se quedan pequeños al compararlos con las cantidades de contaminantes que se vierten anualmente en un pais industrializado como España.

Estos son los seis pilares sobre los que asienta toda economía industrializada y por tanto, las principales fuentes de los contaminantes arriba descritos. Los datos, referidos a España, provienen de estimaciones oficiales de la década 80-89.

La industria automovilística merece un hueco entre los sectores industriales más contaminantes. El sector automovilístico español, durante la década de los ochenta, como media anual, usó y contaminó 575 millones de m3 de agua y consumi&oaccute; 1'5 millones de megavatios, 7.000 toneladas de carbón y 114.000 de fuel-oil para producir una media de 1.150.000 unidades, máquinas diseñadas para no superar una media de 3.000 horas de vida y con una eficiencia energética no superior al 10%, responsables del 20% del CO2 y del 34% de los óxidos de nitrógeno emitidos a la atmósfera. Además, el automóvil es el principal destinatario de pinturas sintéticas, generadoras de los residuos tóxicos más peligrosos tras los radiactivos.


Un ejemplo: el Mediterráneo no es una cloaca

Los paises ribereños del Mediterráneo cuentan con una población de 132 millones de habitantes en la zona costera, a los que se suman unos 100 millones de turistas en los meses de verano. El elevado volumen de aguas negras se enfrenta a una deficiente estructura de depuración. El resultado es que entre un 70 y un 85% de las aguas urbanas se vierten sin depurar. El exceso de nitratos y fosfatos generado provoca proliferación de algas. La posterior descomposición de la masa de algas por la acción bacteriana consume grandes cantidades de oxígeno y afecta al ecosistema marino en su conjunto.

Más de 200 complejos petroquímicos y energéticos, instalaciones petrolíferas, refinerías, centrales térmicas, industrias químicas y plantas de cloro bordean este mar y lo utilizan como basurero tóxico. Las industria papelera española por sí sola, es responsable del vertido anual de 15.000 toneladas de residuos organoclorados. Ante estas cifras nada extraña que la mortandad de delfines del Mediterráneo, detectada en 1990, se asociara con el debilitamiento de sus sistemas inmunológicos causado por los elevados índices de sustancias organocloradas medidos en sus cuerpos. Otra importante fuente de contaminación es la agroquímica: tan sólo en las comunidades autónomas ribereñas se emplean anualmente más de 500.000 toneladas de abonos nitrogenados y casi 200.000 de fosforados.

Pero a la cabeza de los vertidos sigue estando el petróleo y sus derivados, con unas 635.000 toneladas al año (una quinta parte del total mundial) para toda la cuenca, procedentes de las operaciones rutinarias de refinería y de la limpieza de tanques y vertidos intencionados o accidentales desde buques (petrolero Haven, Golfo de Génova, 1991). Actualmente existen 116 plataformas instaladas, que por cada 1.000 toneladas de crudo extraído vierten 100 kg. al mar. La última reunión de la Convención de las Naciones Unidas para la Protección del Mediterráneo contra la Contaminación (Convención de Barcelona) ha fracasado en su tarea, al alcanzar el tibio compromiso de "reducir progresivamente los vertidos para el año 2005".


La industria tóxica

En España la cantidad de residuos peligrosos producidos asciende a 2 millones de toneladas, de las que el 80%, tal y como reconoció el ministro de Obras Públicas, Turismo y Medio Ambiente, Josep Borrell en 1992, no se encuentran bajo ningún tipo de control. A cada habitante de España nos tocan 50 kg. al año de química letal pura: de residuos de la fabricación de disolventes, pinturas sintéticas, barnices, biocidas, papel... Cantidad cualitativamente más peligrosa que las 3.250.000 toneladas de anhídrido sulfuroso que recibe la atmófera al año por mucho que sea el principal responsable de la lluvia ácida, porque los residuos tóxicos conservan su letalidad hasta en pequeñsimas dosis a lo largo de decenios.

Estos residuos están siempre ligados a sistemas de producción industrial tóxicos, que provocan muchos otros riesgos y problemas de contaminación:


El origen de los residuos "especiales" y las emisiones de sustancias tóxicas no es otro que la utilización de materias primas y procesos tóxicos en la producción industrial.



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